Construyendo puentes internacionales contra el cambio climático
La invitación incluyó el financiamiento de mi viaje y estancia, lo que agradezco profundamente, pues es un reconocimiento al trabajo que realizamos desde Nuevo León en materia de acción climática.
Durante tres intensas jornadas participé activamente en las mesas de trabajo, donde analizamos los diferentes tipos de mercados de carbono que existen en el mundo, con especial atención a la experiencia de América Latina.
Estos espacios de intercambio resultan fundamentales para entender cómo se están preparando los mercados de emisiones hacia la COP30, que se celebrará este año en Belém, Brasil.
Tuve la oportunidad de dialogar con representantes del gobierno de California, con la organización no gubernamental Climate Action Reserve, con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y con diversas agencias internacionales interesadas en que los sistemas de comercio de emisiones se consoliden como instrumentos efectivos para reducir los gases de efecto invernadero.
Estas conversaciones me permitieron identificar propuestas concretas, entre ellas la posibilidad de elaborar, junto con Acción Climática de México y la Climate Action Reserve, un borrador de sistema de comercio de emisiones para el estado de Nuevo León.
Este proyecto podría someterse a consideración del gobierno británico, con la posibilidad de que lo financie, tomando en cuenta que ya nos apoyó anteriormente en la elaboración del Plan Estatal de Cambio Climático de Nuevo León.
Más allá de las mesas de discusión, el encuentro me dejó una valiosa red de contactos y, lo más relevante, el interés de los organizadores de llevar la próxima edición de esta cumbre mundial a Monterrey en 2026.
Esta posibilidad abre una puerta histórica para posicionar a Nuevo León como referente latinoamericano en acción climática, y en las próximas semanas dialogaré con actores locales para integrar una propuesta sólida que nos permita recibir un evento de tal magnitud.
Regreso a casa con más información, con contactos estratégicos, con ideas claras y con nuevas posibilidades de financiamiento para fortalecer el nivel de ambición de la acción climática en nuestro estado.
Haber estado en São Paulo valió completamente la pena.