La cultura como base del desarrollo

¿Por qué aferrarnos a seguir viendo a la cultura como un mero entretenimiento? ¡Cambiemos el chip este 2023!

Sin duda, cada inicio de año nos da tanto la oportunidad de reflexionar sobre los logros y aprendizajes del anterior como la motivación para emprender nuevos proyectos en base al camino recorrido. 

Les comparto que una de mis mayores reflexiones en lo referente a la cultura en la agenda pública, ha sido la necesidad de replantear su dimensión real y redefinir su papel dentro del día a día de los ciudadanos.

Seguramente estarán de acuerdo conmigo, en que su papel no es ciertamente el de entretener, sino el de convertirse en una herramienta de transformación social.

Entonces, ¿por qué aferrarnos a seguir viendo a la cultura como un mero entretenimiento?

Se sabe que la cultura siempre ha ocupado un lugar preponderante en los planes de desarrollo de los países más avanzados. Se sabe, también, que es fundamental que las ciudades se piensen y construyan desde y a partir de la cultura... Entonces, ¿por qué no articularla para los escenarios que vienen a nivel nacional, como, por ejemplo, el nuevo modelo educativo que, nos guste o no, sigue avanzando y se convertirá en la base de la educación en México?

El actual enfoque cultural es, sin duda, bien intencionado y está dando resultados dentro de la limitada dimensión que se le ha dado, pero ¿por qué no ponemos a la cultura como elemento articulador de los grandes problemas que nos aquejan actualmente, como la inseguridad, la violencia de género, la contaminación y la desintegración de nuestro núcleo familiar?

¿POR QUÉ LIMITAMOS TANTO EL ALCANCE DE LA CULTURA EN MÉXICO?

Actualmente, cada vez más países en desarrollo están adoptando el enfoque de la cultura como desarrollo, creando de cierta forma, condiciones culturales para su despliegue económico y social.

Claramente, es fundamental considerar a la cultura como base del desarrollo, para que la noción de “política cultural” se pueda ampliar y convertir en agente de transformación.

Cabe destacar que desde la década de los 70s se produjo un giro en las políticas culturales institucionalizadas, pasando desde el limitado ámbito de las bellas artes, tradiciones y patrimonio cultural tangible, hacia el fortalecimiento de la ciudadanía cultural y el desarrollo humano.

Para la UNESCO, la cultura es un elemento de fomento de la cohesión social, la reconstrucción y la paz.

Desde hace más de diez años, este organismo tiene claro el papel que juega la cultura en el desarrollo humano, social y económico y lo centra en la capacidad de los individuos y las comunidades para expandir sus oportunidades, incrementar su bienestar y administrar sus procesos de transformación.

¿No será tiempo ya de ampliar el alcance de la cultura en México? 
Roberto Garza

Empresario cultural  y director general de la revista ARTE Cultura y Sociedad.  Actualmente promueve el crecimiento de las artes plásticas, participando en diversos proyectos autosustentables y de impulso a los jóvenes creadores.  Como músico y productor, ha colaborado en el lanzamiento de diversos artistas, al igual que realizado diseño sonoro para diferentes filmes.  Participa también como editor, columnista e invitado para diversos medios de comunicación.