Siete Puntos

No nos vayamos con la finta

No pierdan la fe: aún hay personas intransigentes que aceptan un apoyo económico del gobierno, sin traicionar sus principios y certezas.
1.

Durante muchos años celebré la misa dominical en una capilla de cierta colonia popular. La sacristana -llamémosle Doña María- también se encargaba de abrir el pequeño templo, juntar la limosna que entregaba al párroco, limpiar las bancas, conseguir quien leyera y cantara, etc.

Un domingo, serpenteando en mi vochito la calle empedrada que conducía hasta la humilde iglesia, veo a Doña María salir de una casa en la que se realizaba un culto protestante, con bolsas de mandado en ambas manos, y corriendo porque se le hacía tarde.

2.

Cuando nos topamos, poco antes de iniciar la eucaristía, le pregunté: “¿Qué pasó? ¿Ya anda chaqueteando? ¿Cómo es que se fue con los hermanos separados, usted que es aquí la mera mera?”.

Sonriendo irónicamente me respondió: “Pues ahí nos dan despensas, cobijas y juguetes para los niños. Yo voy y rezo, canto y alzo las manos, recojo lo que me regalan y me vengo volando para estar a tiempo.

Les agradezco todo lo que me obsequian, pero nada más. Yo aquí sigo firme. No se vaya con la finta, padrecito”.
3.

Desde entonces, reviso con escepticismo las tesis que sostienen: ser beneficiario de un programa social, influye en el comportamiento electoral de los votantes.

Así lo afirman Bernardo Barranco en La Jornada de ayer, y Eduardo León España y Rodrigo Castro Cornejo en Nexos. Inclusive, y contra lo que se asume con facilidad, los investigadores aseveran que no sólo los más pobres votarán por Morena gracias a los apoyos presidenciales, sino también personas con educación preparatoria e ingresos medios.

De tal modo es su influjo.

4.

Sin embargo, cuestionando a algunas amistades que reciben la “pensión para el bienestar de las personas adultas mayores” y que, de manera paradójica, elevan feroces críticas contra AMLO, un día sí y otro también, me responden de manera pragmática:

“Acepto mi apoyo para que él no se quede con el dinero”.

Es decir. El hecho de acceder a tales dádivas no cambia su animadversión hacia el protagonista de Las Mañaneras ni, supongo, hace que de manera forzosa incline su intención de voto hacia el partido del presidente en las próximas elecciones.

5.

¿Entonces? ¿Condicionan o no esos subsidios la voluntad de quien los recibe? No dudo que en algunos casos sí.

Por ejemplo. Si alguien me obsequia un presente por mi cumpleaños, una corriente de gratitud hacia quien me entrega el regalo brota de manera instintiva. Ya de mí depende si, tal fineza viene acompañada de alguna factura -con frecuencia es así-, cedo a la posible contraparte: pedirme un favor recordándome el gesto tenido hacia mí.

Hay quien se siente tan comprometido que consiente hacer algo indebido a cambio.

6.

Pero también hay personas que son intransigentes, y que el hecho de aceptar un apoyo económico del gobierno, sobre todo de éste, no les lleva a traicionar sus principios y certezas.

No creo que quienes están inscritos en estos programas vayan a votar en automático por Morena en las próximas elecciones.

Quizá lo hagan por quien les ofrezca más o, basados en otros análisis, por quien dé esperanzas de que ya no se necesiten este tipo de ayudas asistenciales.

Y es que como me dijo Doña María: no nos vayamos con la finta.

7.

Cierre icónico.

Y hablando de donativos en verdad generosos. La semana pasada le di la bendición a un bebé que nació con labio leporino o hendido. Se le intervino en la fundación INICIATIVA UVA, que promueve una campaña de cirugías gratuitas para niños con esa característica.

Si te interesa colaborar puedes contactar a la institución en su página de Facebook, o llamar al 33-1604-6207.

La atención es integral, y favorece sólo a bebés de familias sin recursos económicos.

Los resultados son asombrosos: no sólo les cambian la carita, sino la vida.
Padre Paco

El sacerdote José Francisco Gómez Hinojosa (Monterrey, México, 1952) es el actual Vicario General de la Arquidiócesis de Monterrey. Es diplomado en Teología y Ciencias Sociales por el Departamento Ecuménico de Investigaciones de San José, Costa Rica, y doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha sido profesor en el Seminario de Monterrey, en la UDEM, el ITESM, la Universidad Pontificia de México, el Teologado Franciscano, el EGAP (Monterrey) y la Universidad Iberoamericana (Centro de Extensión Monterrey).