Política

¿Por qué Occidente promueve el cuento de un Putin 'gravemente enfermo'?

Así de sencillo: esta es una vieja estrategia comunicacional para hacer creer en la opinión pública que el adversario –en este caso, el presidente ruso–, está débil.
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Es amplísimo el abanico de las 'enfermedades' que fueron 'diagnosticadas' al presidente ruso por los medios occidentales y sus 'expertos', que suelen ser 'expertos' en todos los temas, desde asuntos de salud y economía, hasta geopolítica y tecnologías, pasando por cuestiones como la caligrafía china o los misterios de las pirámides de Egipto.

De hecho, el diario El Universo titula su artículo "Desde un cáncer al mal de Parkinson, estos son los graves problemas de salud que estaría sufriendo Vladímir Putin".

Su argumento 'fuerte' son las 'revelaciones' de Valeri Solovei, un personaje tragicómico conocido en Rusia por sus pronósticos que nunca se cumplieron, así como por su afán por las teorías de conspiración más descabelladas.

Unas 'habilidades' que, con el tiempo, aburrieron hasta a sus 'fans' rusos más fieles.

Fue la operación especial militar de Moscú en Ucrania la que rescató del olvido y dio nueva vida a Solovei, donde sus fantasías resultaron más que demandadas por la prensa hegemónica, muy 'escrupulosa' en la 'calidad' de sus 'expertos'.

Solovei, quien lo más cercano que ha estado al Kremlin es observándolo desde la Plaza Roja, es presentado como el mejor experto ruso en lo que ocurre en su interior. Por ejemplo, así afirma el diario El Colombiano, escribiendo en su patético artículo que fue este personaje quien "se atrevió a mencionar ante los medios de comunicación del mundo" que el mandatario ruso "padece Parkinson y un cáncer que poco a poco lo consume", unas "enfermedades de las que ahora se habla –en tono bajito– por los pasillos del Gran Palacio del Kremlin, las mismas que han querido ocultar" para "mantener la imagen del hombre infranqueable".

Con esta última frase, no sólo se reconoce que el único objetivo de estas 'filtraciones' es justamente quebrar la imagen de Putin como "el hombre infranqueable", sino también se reconoce que, pese a los 'esfuerzos' de muchos años de la prensa occidental de desprestigiar al líder ruso, sí que tiene esta imagen. Una imagen que sólo se potencia ante hechos como el continuo fortalecimiento de la moneda rusa frente a unas sanciones cada vez más duras.

Hasta ahora, el amarillista The Sun quizás sería el periódico más serio en abordar el tema.

Lo hace en compañía de 'expertos' tan 'creíbles' y 'objetivos' como el prófugo exagente de servicios de inteligencia rusos Boris Karpichkov, residente en el Reino Unido, desde donde predice a diario desde años su inminente 'eliminación' por antiguos colegas. Sus 'análisis' del estado de salud de Putin son 99% insultos hacia el dirigente del Kremlin.

Antes de que las supuestas 'enfermedades terminales de Putin' acapararan las portadas internacionales, esta 'suerte' la tuvieron figuras como el líder norcoreano.

En 2016, la prensa occidental alertaba ante el "exceso de peso" de Kim Jong-Un, afirmándose que padecía "insomnio y otros problemas de salud derivados de la obesidad".

En 2019, perdió algo de peso, esto dio lugar a "teorías muy apoyadas en EEUU de que el dictador norcoreano habría sido sustituido por un doble dado su pésimo estado físico, que para otros podría haber concluido con su muerte", escribía en aquel entonces el portal As.com

Lo mismo se 'informaba' en reiteradas ocasiones sobre el estado de salud del presidente cubano Miguel Díaz-Canel. En octubre de 2019, por ejemplo, diferentes medios hablaban de su "posible enfermedad", augurándose el fin de su carrera política. Unos rumores que nunca se confirmaron.

Lo que sí ha quedado confirmado muchas veces es que los malos deseos tienen efecto boomerang, algo que tendrían que tener en cuenta sus autores.

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