El oscuro entreguista

El nuevo libro de Mike Pompeo, "Never give an inch" (Nunca cedas en nada), comprueba al más alto nivel lo que Sin Ataduras denunció desde hace cuatro años: El entreguismo y el cinismo del titular de la SRE en las negociaciones con EU.
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Según Pompeo, Marcelo Ebrard aceptó antes de la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador recibir a los “ilegales” expulsados por Estados Unidos, programa conocido como “Quédate en México”.

Fue el 15 de noviembre de 2018, cerca del aeropuerto en Houston, donde Ebrard se reunió en secreto con Pompeo y ahí cedió a los intereses estadunidenses, sin ningún beneficio para México, pero en cambio ahora sabemos que el designado secretario pidió a Pompeo no oponerse a que el nuevo gobierno de AMLO expresara en público el desconocimiento de dicho acuerdo.

Me vale un bledo lo que digas. Lo que sea que te ayude internamente, es cosa tuya.

El funcionario de Trump reveló que el plan de Ebrard, preocupado por su imagen, era aceptar en privado a los migrantes centroamericanos devueltos por EU, pero no firmar nada ni anunciar el acuerdo.

Pero Pompeo se opuso.

Finalmente, el compromiso entre los dos fue declarar que México no objetaría la devolución de migrantes y EU prometería ayuda, escribió el autor.

No hubo tal apoyo.

Aquí en Sin Ataduras denunciamos varias veces que ni Trump ni Pompeo le dieron un solo dólar a México ni a Centroamérica, pero sí continúan hasta la fecha las crisis humanitarias en la frontera dentro del territorio nacional. La burla total.

En el capítulo siete, “La soberanía americana importa”, el secretario de Estado de Trump escribió que Ebrard tenía dos retos:

  1. Proteger a su jefe, el presidente López Obrador, para que no pareciera que se había rendido ante “el norte”.
  2. Lidiar con la embajadora Martha Bárcena, quien se oponía al acuerdo.

“Hicimos todo lo posible para mantenerla en la oscuridad”, escribió Pompeo.

Esto comprueba que mi esposa, la embajadora Bárcena, siempre le dijo la verdad al presidente López Obrador, que actuó con patriotismo, que siempre defendió los intereses de México y que Ebrard engañó al Presidente, al Senado y al pueblo mexicano.

Tanto gusto le dio a Pompeo el resultado de la negociación con Ebrard que luego confió a un funcionario del gobierno saliente de Peña Nieto: “It was too good to be true” (Fue demasiado bueno para ser verdad).

“Salimos con la dignidad intacta”, festinó Ebrard en Tijuana, después de que en junio de 2019 acordó con Estados Unidos militarizar la frontera con Guatemala para frenar a los migrantes a cambio de evitar la imposición de aranceles.

Pompeo y Ebrard son políticos en los que no se puede confiar, si no, pregunten al mismo secretario si esperaba que alguna vez Pompeo lo iba a delatar como lo hizo ahora en su libro.

Las nuevas revelaciones complementan otras fuentes creíbles ya publicadas en el libro "Border wars", escrito por reporteros de The New York Times, sobre las negociaciones de Ebrard con Pompeo en compañía de su ex colaborador Javier López Casarín.

Ebrard y Pompeo pretenden llegar a ser Presidente de su respectivo país en 2024 y eso dirán ahora los opinadores proebrardistas para tratar de descalificar el libro de Pompeo, mirando la viga en el ojo ajeno.

El oscuro personaje pretende gobernar a nuestro país como progresista, pero como secretario de Relaciones Exteriores resultó un entreguista, oculto en la cueva del cinismo.

DETONAMOS este artículo publicado en Milenio, con autorización de su autor.

Agustín Gutiérrez Canet

Periodista y Embajador de México en retiro. Licenciado en comunicación por la Universidad Iberoamericana. Diplomático de carrera, representó a México como embajador en Rumania (2013-2016), en Finlandia, concurrente en Estonia (2008-2013) y en Irlanda (1995-1996). Fue cónsul general en Hong Kong y en Macao (1991-1995), ministro y jefe de cancillería en España (1989-1991), consejero en Italia (1985-1986) y representante alterno ante la FAO en Roma (1986-1987). En la Secretaría de Relaciones Exteriores fue director general de Comunicación Social (1982- 1985) y subdirector general de Prensa Extranjera (1980-1982). De 2003 a 2005 fue coordinador de Información Internacional en la Presidencia de la República y director del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana (1998-2002).