Estimado Andrés Manuel

Una carta dirigida al presidente de México, de parte de Francisco Martín Moreno
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Estimado Andrés Manuel:

No existe ningún mexicano, medianamente sensato, que no esté de acuerdo con tu tesis consistente en que “Primero los Pobres”.

¡Claro que primero los pobres!

¿Quién puede oponerse a semejante propósito político y social?
Quienes realmente queremos a este país deseamos elevar a la altura mínima exigida por la dignidad humana, a todos aquellos compatriotas que carecen de lo estrictamente indispensable.

¡Claro que queremos educación para todos!

¡Claro que queremos bienestar para toda la nación!

¡Claro que queremos un ingreso per cápita de cuando menos 30 mil dólares al año para cada mexicano!

¡Claro que queremos apagar todas las mechas encendidas, que no hacen sino atentar en contra de la estabilidad y del desarrollo en general del país!

¡Claro que queremos aumentar el ingreso, pero a través de la productividad y no a través de decretos ya conocidos que disparan la inflación con todas sus consecuencias!

¿Quién no desea ayudar los indios de México?

¿Quién no desea alfabetizarles?

¿Quién no quiere agua potable, televisión, estufas, piso de concreto y paredes de ladrillo en cada familia mexicana?

¿Quién no desea contener la emigración de cientos de miles de mexicanos a los Estados Unidos?

 

Querido Andrés:

Todos coincidimos en la necesidad inaplazable de rescatar a los marginados, sólo que yo no coincido contigo en las estrategias que has planteado para rescatarles de la miseria.

Entiende que la única célula generadora de riqueza es la empresa y los empresarios, a los que tú llamas hambreadores del pueblo o parásitos sociales, son los agentes operadores del bienestar.

La práctica lo ha demostrado. ¡Mientes!.

Todos coincidimos con el fin, pero la mayoría no está conforme con tu método. Se vio en las urnas.

Ni partiendo el sueldo de los funcionarios públicos a la mitad ni evitando la corrupción que devora lo mejor de nuestro país, podremos generar la suficiente riqueza para crear los empleos que requiere México, la herramienta más eficaz para ayudar a los pobres que tanto nos preocuparan.

Tu diagnóstico está equivocado

Un gobierno encabezado por tí jamás creará los empleos que requiere México ni extinguirá las mechas encendidas, ni impulsará la recaudación tributaria indispensable para que el gobierno aumente significativamente el gasto en Desarrollo Social.

Nadie con dos dedos de frente podría aceptar que tus tesis económicas ayudarán a la capitalización de las empresas ni estimularán la investigación tecnológica, ni ampliarán los mercados, ni estimularán la competitividad en el comercio internacional, ni abaratarán costos de producción, ni propondrán alternativas inteligentes para modificar el TLC, dando los pasos adelante necesarios para acercarnos, poco a poco, al esquema de una Comunidad Económica de Norteamérica.

No tienes ningún derecho en detener a la inversión extranjera ni a la doméstica, que tanto necesitamos para prosperar.

No tienes justificación para espantar a los capitales que vienen a ayudar a construir un México mejor.

Careces de elementos, nunca los tendrás, para estimular el odio entre todos los mexicanos, ni para polarizar este país, ni para crear trincheras entre todos nosotros únicamente para dividirnos, la única condición en que los mexicanos hemos sido históricamente derrotados.

Tú no representantas a la izquierda, sino al más catastrófico populismo, del que yo no quiero jamás volver a acordarme.

Izquierda era la de Mitterand , la de Felipe González , es la de la Bachelet , a diferencia de la supuesta izquierda de Chávez o la de Castro, quien ha impuesto la felicidad con la fuerza de las bayonetas…

¡ERES UN PELIGRO!

No, no Andrés, para tí es irrelevante el incendio de todo lo mío, la destrucción de todo lo que he construido en los últimos siete siglos.

Es claro que no te importa que nos volvamos a incendiar como en 1810, en 1858 o en 1910, siempre y cuando tú puedas compensar los vacíos sicológicos que se remontan a tu infancia.

No, Andrés, ese no es el camino.

Si el padrón federal lo integran 72 millones de electores y de ellos sólo 14 votaron por tí, entonces 58 millones no te quieren en la Presidencia, o sea, más del 80 por ciento te rechaza como jefe del Ejecutivo.

Antepones tu bienestar personal al mío.

Deseas intimidar a las autoridades judiciales mediante la protesta callejera.

No quiero un Mussolini mexicano que acepte la ley siempre y cuando le beneficie y que rechace a la Constitución por ser una herramienta a favor de la burguesía.

La mayoría estamos conscientes de nuestras debilidades económicas y sociales, sólo que hemos decidido no convocarte a tí para resolver los difíciles problemas que nos aquejan.

Abandona el llamado a la violencia

Abstente de erigirte como intérprete de la voluntad popular y resígnate a aceptar tu derrota.

La mayoría de los mexicanos no te quiso en la Presidencia de la República, porque lejos de ayudar a los pobres, los hundirás más en la desesperación hasta que volvamos a matarnos con las manos entre nosotros mismos

Además, te ruego, NO ME INCLUYAS NI A MI NI A TANTOS MEXICANOS INTELIGENTES que no estamos de acuerdo con un tipo como TU que cuando estudiante fuiste Tramposo y Malo; cuando Funcionario en tu Estado, Ladrón y Mentiroso……por favor NO SIGAS QUERIENDO PARECER LO QUE NO ERES, vives como rico igual que muchos de tus amigos y seguidores pandilleros como Ricardo Monreal y tantos otros que con esa bandera quieren confundir a los que de verdad son pobres en Mexico.

¡NO TE BURLES MAS!

Eres un Inadaptado, Pendenciero, Pandillero, Ladrón y Mentiroso…

NO NO ES LO QUE NECESITA MEXICO, A ALGUIEN QUE SEA COMO TÚ

Por favor, ya retírate, mejor vete con tu líder a Venezuela, la pobre Venezuela que está al borde de un colapso económico por el LOCO DE TU AMIGO, hijos ambos de un LOCO como Fidel que ha dado a Cuba mala vida ya, por favor…

¡YA BASTA!
Francisco Martín Moreno

Escritor mexicano que profesa el judaísmo. Ha escrito 26 libros, el más reciente es “Cuando México perdió la esperanza”. Su obra se caracteriza por centrarse en los personajes históricos y las situaciones descritas por él no son vistos desde los parámetros científicos y académicos propios de la historiografía, sino desde un punto de vista novelístico.

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