Nuevo León frente al cambio climático
Esta ley marca el rumbo para reducir la contaminación y aumentar la captura de carbono, con acciones como más áreas verdes, el cuidado de bosques y árboles y un mejor manejo de los residuos.
Desde el estado estamos trabajando en todas estas áreas.
Uno de los puntos más importantes de la Ley es la creación de un mercado estatal de bonos de carbono, independiente del nacional.
Un mercado de este tipo sirve para que quienes dejan de contaminar más puedan vender sus reducciones a quienes contaminan más, generando un incentivo real para bajar emisiones y no solo pagar un impuesto.
Es un mecanismo que premia la innovación y la eficiencia y que ayuda a que todos hagamos nuestra parte en la lucha contra el cambio climático.
En México algunos estados ya han empezado a cobrar impuestos ambientales a las emisiones de carbono.
Todo comenzó con Zacatecas, cuyo esquema fue validado por la Suprema Corte, y más tarde se sumaron entidades como Querétaro, que también estableció un impuesto al carbono como instrumento para enviar señales de precio a la contaminación.
Aunque estos impuestos son un progreso importante, funcionan de manera diferente.
Un mercado de emisiones establece un tope máximo y obliga a reducir de manera comprobable.
Por eso particip en el Latin America Climate Summit 2025, que se celebra del 26 al 28 de agosto en São Paulo, Brasil.
Aquí se reúnen gobiernos, expertos, empresas y sociedad civil para compartir experiencias y soluciones en el camino hacia la COP30 que será en Belém.
Participo activamente en las sesiones para contar con la información actual sobre los mercados de carbono, sus retos y oportunidades y, más importante aún, para crear los contactos necesarios que permitan impulsar el desarrollo de un sistema propio en Nuevo León.
Es necesario dar el primer paso, establecer reglas claras, mecanismos de registro, certificación de reducciones y bases de confianza para que funcione eficazmente.
Es una tarea difícil que requiere rigor técnico, confianza, cooperación y mucha voluntad política, pero también es una oportunidad única para que Nuevo León se convierta en pionero en México y se coloque a la vanguardia de las soluciones climáticas en América Latina.