La mujer y su Día Internacional

¿Será nomás una fecha fachada?
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Si el ocho de marzo sirve para que las mujeres se hagan escuchar y se manifiesten en torno a sus demandas (violencia, acoso, equidad, falta de oportunidades), qué bien.

Pero si sólo se trata de una fecha fachada en la que se simula respeto e igualdad porque se les considera parte del sexo débil, algo no está bien.

Fechas como el 10 de mayo, el día del amor y la amistad y el día del padre, entre una avalancha de fechas, se han convertido en un verdadero negocio a partir de hacer visibles por un día a las personas y volverlas invisibles todo el año.

¿No se debería celebrar a diario el amor, la amistad, al padre y a la madre?

GLOBOS...PFFF

No creo en los globos de colores ni en los postings amarillos y rosas en los vidrios de los autos ni en los ramos de flores ni en las joyas como documento tangencial para dar fe del amor.

Ni en los monos de peluche ni en las canciones de Leonardo Fabio ni en las serenatas. Al menos no como las únicas manifestaciones de cariño. En ese sentido soy un caso perdido.

Pero creo en el amor, en la amistad y por supuesto estoy convencido de que el que no vale madre es uno y que la fuerza y la entereza para para sacar adelante muchas cosas y de paso no rendirse ni rajarse la tiene por añadidura la mujer.

Esta vez voy a hablar de dos mujeres. Le debo la vida a Isabel, que además me enseñó a leer a los cuatro años, pese a que no pasó más allá del cuarto año de primaria.

MI MADRE TUVO 14 HIJOS Y YO TUVE A DELIA GARDA

Sobrevivimos nueve, de los cuales soy el mayor. Por cocinar con leña todos esos años le han detectado una lesión crónica en el pulmón. Tiene 86 años y vive su vejez con la plenitud de invirtió sus mejores años en nosotros, sus hijos.

De no ser por una mujer ejemplar, Delia Garda, hoy un tanto olvidada de la escena, pero grande y generosa, me habría tardado más tiempo en descubrir la poesía contemporánea y me habría perdido el mejor teatro que se hizo en Nuevo León en los años setenta.

Soy un pésimo actor, lo reconozco. Delia me hizo caracterizar a Juárez en Su Alteza Serenísima de José Fuentes Mares en la época de la heroica secundaria 36 Dr. David Peña, en las entrañas de Sierra Ventana.

Me dijo: Si quieres dedicarte al teatro tienes que ver teatro. Y me daba pases para ver las obras de tipos talentosos como Julián Guajardo, Sergio García, Luis Martín y Francisco Cifuentes.

Y si quieres ser poeta, me dijo, tienes que leer a los poetas de hoy.

Yo había intentado leer Fervor en Buenos Aires de Borges y Fuegos fatuos de Tennessee Williams, pero no les entendía ni madre.

Me “regaló” Cada cosas es babel de Eduardo Lizalde, que había publicado en 1966 la Universidad de Guanajuato.

En realidad me lo prestó, pero no se lo devolví. Delia vive y debe de tener más de 50 años en los escenarios. Actuando, dirigiendo, produciendo y haciendo actores de la nada.

SONYA 

Por último no quiero cerrar este artículo pasando por alto a una mujer que dedicó parte de su vida a la cultura, cuando se hacía gestión cultural con las uñas, pero se llegaba lejos.

Ni soñar a principios de los noventa con los grandes presupuestos ni con la infraestructura cultural con que cuenta hoy Nuevo León.

Con Sonya llegó el glamour a la Dirección de Cultura de Monterrey entre 1989 y 1992, con Sócrates Rizzo como alcalde.

Los alcatraces y los vinos de honor eran parte de un estilo elegante, pero también de primicias culturales.

Tres años eran suficientes para hacer ediciones, el Premio Nacional de Literatura Alfonso Reyes, giras de escritores, exposiciones, la Escuela de escritores en coordinación con la SOGEM, el primer tomo de Monterrey, alforja de poetas. Teatro, danza, lecturas.

Luego vino la época de la Subsecretaría de Cultura, ya con Rizzo como gobernador. De una oficinita de literatura por la calle Padre Mier pasé a un espacio más amplio en la Casa de la Cultura.

Allá siguieron las alforjas 2 y 3. Un Festival Mundial de Poesía. Ópera, teatro, danza, más exposiciones, conciertos.

Conferencias con escritores de renombre. Fue el preámbulo a lo que llegó con el Instituto para la Cultura y las Artes de Nuevo León y posteriormente con Conarte. Esa historia protagonizada por Sonya no se ha escrito aún.

Me queda claro que algunas mujeres valen mucho más que un día.
Margarito Cuéllar

Ganador de galardones de poesía en México, Ecuador, Francia, España y China. El más reciente fue la edición 2020 del Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez en Huelva, España. Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en el área de letras.  Maestro en Artes por la UANL. Ha publicado crónicas, entrevistas y artículos para medios locales y nacionales. Autor de una veintena de libros de poesía. Maestro universitario, promotor cultural y editor. Autor del libro de cuentos Los riesgos del placer y compilador de la obra José Alvarado (Cal y Arena/ UANL, 2018). 

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